Guía de mantenimiento

Cómo mantener el agua de tu piscina limpia y cristalina

pH, cloro, filtrado, tratamiento de algas y cuidados por temporada. Todo lo que necesitás saber para disfrutar tu piscina sin sorpresas.

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¿Por qué el pH es la base de todo?

El pH es la escala que mide si el agua está ácida o alcalina. Para que tu piscina sea cómoda y los productos químicos funcionen bien, el pH tiene que mantenerse entre 7.2 y 7.6. Por debajo de ese rango el agua irrita los ojos y la piel, y puede corroer las superficies; por encima, el cloro pierde efectividad y aparece agua turbia o con depósitos calcáreos.

Medí el pH dos veces por semana con un kit de test o tiras reactivas. Si está alto, usá regulador de pH minus; si está bajo, pH plus. Los encontrás en nuestro catálogo de productos para piscina.

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El cloro: cuánto usar y cada cuánto

El cloro es el desinfectante principal de toda piscina. El nivel ideal de cloro libre está entre 1 y 3 ppm (partes por millón). Con menos de 1 ppm el agua no está protegida; con más de 3 ppm puede irritar la piel y decolorar los trajes de baño.

Podés usar cloro granulado para dosificaciones rápidas o pastillas en un flotador para una liberación constante. En verano, con mucho uso y alta temperatura, hacé un golpe de cloro cada 10 a 14 días: agregá una dosis mayor por la noche para eliminar bacterias y gérmenes acumulados. Encontrás cloro granulado y en pastillas Makinthal y Tecnoclor en nuestra tienda de productos.

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Filtrado: el corazón de la piscina limpia

El sistema de filtrado retiene partículas en suspensión y hace circular el agua para que los químicos actúen de forma pareja. En temporada alta deberías filtrar al menos 8 horas por día; en días de mucho calor o después de una reunión, extendé el tiempo a 12 horas.

Limpiá el filtro de arena con contracorriente (backwash) cada 15 días o cuando el manómetro sube 5 a 8 psi sobre la presión normal. Si tenés filtro de cartucho, sacalo y lavalo con manguera. Un filtro sucio reduce la eficiencia y fuerza al motor a trabajar de más.

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Cómo prevenir y eliminar las algas

Las algas aparecen cuando el cloro baja o hay mucha luz solar y calor. Se ven como manchas verdes, amarillas o negras en las paredes y el fondo. Para prevenirlas, usá alguicida semanalmente junto con el cloro: es un preventivo muy económico comparado con el tratamiento de un brote.

Si ya tenés algas visibles, cepillá bien todas las superficies, hacé un golpe de cloro y agregá una dosis doble de alguicida. Después filtrá 24 horas continuas y revisá el pH antes de volver a bañarte. Los alguicidas Makinthal y Vulcano están disponibles en nuestro catálogo online.

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Agua turbia: causas y soluciones

El agua turbia o lechosa suele tener tres causas: pH fuera de rango, filtro sucio o falta de clarificante. Lo primero es medir y corregir el pH; lo segundo, hacer backwash al filtro. Si después de eso el agua sigue turbia, usá un clarificante o floculante: estas fórmulas agrupan las partículas finas en grumos que el filtro puede atrapar.

El floculante se aplica con el filtro en modo manual y se deja que las partículas caigan al fondo; después aspirás a desagüe (no a filtro). En casos de turbidez severa puede ser necesario vaciar y rellenar parcialmente la piscina. Si no sabés por dónde empezar, consultanos por WhatsApp.

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Limpieza física: lo que los químicos no hacen

Los productos químicos tratan el agua pero no reemplazan la limpieza mecánica. Pasá la red o cazamariposas todos los días para sacar hojas, insectos y polvo antes de que se hundan. Cepillá las paredes y el fondo una vez por semana para desprender el biofilm que se acumula en las superficies.

Aspirá el fondo con el limpiafondos manual o automático al menos dos veces por semana. También limpiá la línea de agua —la franja donde el agua toca la pared— con un producto específico para quitar la grasa del protector solar y la suciedad acumulada. Redes, cepillos, aspiradores y accesorios en nuestro catálogo de accesorios.

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Cuidados especiales para piscinas de fibra de vidrio

Las piscinas de fibra de vidrio Moldear y Marea tienen una superficie de gelcoat que les da ese color brillante y las hace muy fáciles de mantener. Para conservarla en buen estado, evitá usar cepillos de cerda de acero o productos abrasivos: con un cepillo de nylon y el limpiafondos es suficiente.

El gelcoat es más resistente a las algas que el hormigón, pero igual puede mancharse si el pH se descuida. No uses concentraciones de cloro sostenidas por encima de 5 ppm porque puede amarillear la superficie con el tiempo. Si notás algún punto áspero o decoloración, consultanos antes de aplicar cualquier producto agresivo.

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Mantenimiento por estación: apertura, verano y cierre

Apertura (primavera): Sacá la cubierta, limpiá el fondo, corregí el pH y hacé un golpe de cloro. Arrancá el filtro y dejalo funcionar 24 horas antes del primer baño. Si la dejaste con cobertor de invierno y el agua mantuvo tratamiento, probablemente solo necesitás ajustar la química.

Verano: Medí pH y cloro dos veces por semana. Aumentá el tiempo de filtrado en días de mucho calor. Después de tormentas o de mucho uso, volvé a tratar el agua de inmediato.

Cierre (otoño/invierno): Hacé un golpe de cloro final, bajá el nivel del agua unos 15 cm por debajo de los skimmers, guardá los accesorios y colocá la cubierta de invierno. No es necesario vaciar la piscina: el agua con tratamiento protege la estructura de fibra de vidrio.

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